2007: Rodelinda

Nombre del espectáculo: RODELINDA, REGINA DI LONGOBARDI
Fecha de estreno: 6 Junio 2007

REPARTO
Claudia Pereira
Evelyn Ramírez
Jaime Caicompai
Vanesa Mautner
Gabriela Cipriani Zec
Norberto Marcos

Compositor: Georg Friedrich Händel
Escenografía: Santiago Elder
Vestuario: Eduardo Lerchundi
Iluminación: Eli Sirlin
Prensa: Patricia Casañas

DIRECTOR MUSICAL
Juan Manuel Quintana

RÉGGISEUR
Ivan Alexandre

SALA
Teatro Avenida

 

 

 

 

 

 

 

FIGURINES

1. Rodelinda

31.7 x 22 cm
12.48 x 8.66 in

 

2. Collage

44.5 x 31.5 cm
17.51 x 12.40 in

 

3. Rodelinda
Fotocopia color

21.5 x 29 cm
8.46 x 11.41 in

 

4. Eudige
Fotocopia color

29.7 x 21.2 cm
11.69 x 8.34 in

 

5. Grinualdo / Garibaldo
Fotocopia color

29.7 x 35.6 cm
11.69 x 14.01 in

 

6. Eudige / Rodelinda
Fotocopia color

29.7 x 35.6 cm
11.69 x 14.01 in

 

7.  Two Servants 
Fotocopia color con firma original

29.7 x 21.2 cm
11.69 x 8.34 in

 

8.  Two Servants 
Fotocopia color blanco y negro con notas

31.8 x 21.7 cm
12.51 x 8.54 in

 

9. Unulfo / Bertarido
Fotocopia color

29.7 x 35.6 cm
11.69 x 14.01 in

 

10. Flavio / Servidor de escenaio 
Fotocopia color

29.7 x 35.6 cm
11.69 x 14.01 in

 

11. Rodelinda
Fotocopia blanco y negro

29.7 x 21.2 cm
11.69 x 8.34 in

 

12. Bertarido I 
Fotocopia blanco y negro

29.7 x 21.2 cm
11.69 x 8.34 in

 

13.  Bertarido II
Fotocopia blanco y negro

29.7 x 21.2 cm
11.69 x 8.34 in

 

14. Garibaldo
Fotocopia blanco y negro

29.7 x 21.2 cm
11.69 x 8.34 in

 

15. Unulfo
Fotocopia blanco y negro

29.7 x 21.2 cm
11.69 x 8.34 in

 

16. Grimualdo
Fotocopia blanco y negro

29.7 x 21.2 cm
11.69 x 8.34 in

 

17. Flavio
Fotocopia blanco y negro

29.7 x 21.2 cm
11.69 x 8.34 in

 

18. Peineta / anillo
Fotocopia blanco y negro

29.7 x 21.2 cm
11.69 x 8.34 in

 

19. Pulsera / Prendedor. Reverso de 15
Fotocopia blanco y negro

29.7 x 21.2 cm
11.69 x 8.34 in

 

EN ESCENA

 

 

 

 

 

 

PRENSA

 

La Nación
7 Junio 2007

 

Mundo Clásico
8 Junio 2007

 

 

Ámbito Financiero
11 Junio 2007

Una «Rodelinda» de muy buen nivel en el Avenida

Con el estreno sudamericano de la ópera «Rodelinda» de Haendel, la asociación Buenos Aires Lírica cumple con creces uno de los objetivos fundamentales de las llamadas «óperas alternativas», que es la de dar a conocer al público obras de gran calidad que no llegaron nunca o que se vieron muy pocas veces en los escenarios porteños.

Estrenada en 1725, «Rodelinda» está basada en la obra de Pierre Corneille, «Pertharite, Roi des Lombards». Haendel había alcanzado una gran calidad musical por entonces, algo que se refleja en esta ópera camarística que no posee coros y que cae con todo el peso de un espectáculo de casi cuatro horas de duración en el trabajo fatigosamente comprometido de sólo seis cantantes.

Formando una trilogía con «Julio César» y «Tamerlano», «Rodelinda» es una bellísima creación formada por una sucesión de recitativos, arias y conjuntos, sobre todo dúos. La producción de Buenos Aires Lírica la ambienta en la época de su composición, es decir, en los primeros veinticinco años del siglo XVIII y no en el Medioevo de la historia original hecha de intrigas palaciegas, amores, celos y crímenes.

El regisseur francés Ivan Alexandre ideó movimientos afectadamente hieráticos que convierten a los personajes en figuritas de porcelana que interpretan las largas arias con pequeños desplazamientos y gestos muy medidos. Lo demás lo hizo un estupendo maquillaje, una envolvente escenografía en sepia de Santiago Elder de telones pintados que bajan y suben manejados por ayudantes de escena que aparecen ante el público, un atractivo vestuario de Lerchundi, y sobre todo, la estupenda iluminación. Eli Sirlin manejó códigos lumínicos de la época barroca, con una linterna acompañando el aria de una cantante o con oscuridades tétricas en la cárcel, en la que sólo comienzan a verse los personajes cuando alguno de ellos trae un farol como única fuente lumínica.

Si la escena resulta bella, no lo es menos la dirección orquestal de Juan Manuel Quintana, respetuoso estilista que recuperó, también él, códigos interpretativos vocales e instrumentales del barroco, ante una orquesta fiel en todo momento a sus exigencias emotivas y técnicas. Los cantantes, de gran calidad, están encabezados por tres chilenos: Evelyn Ramírez, Jaime Caicompai y Claudia Pereira, en ese orden de méritos, a pesar de que, por lo menos en el día del estreno. ciertas coloraturas tuvieran emisiones no totalmente puras o se registrara alguna afinación errática, Los argentinos Gabriela Cipriani Zec, Norberto Marcos y Vanesa Mautner cumplen eficazmente con sus exigidos roles, tanto en lo teatral como en lo vocal.

En suma, ópera barroca de gran calidad que eleva la temperatura de esta temporada operística.

Eduardo Giorello

 

Rodelinda

Ópera
Muy bueno

Como muchas de las cuarenta óperas escritas por el genial compositor alemán, naturalizado británico, Georg Friedrich Händel, es “Rodelinda, regina di Longobardi” no solo una obra plena de hallazgos vocales y terribles exigencias para los cantantes, sino también un profundo estudio de los vínculos humanos instalado en un contexto de aparente entretenimiento histórico.

Estrenada originalmente en Londres, en 1725, y rescatada para Buenos Aires por la asociación Buenos Aires Lírica, ubica la acción durante el 1600 y narra la historia del amor existente entre la protagonista y su derrocado y exiliado marido, Bertarido, rey de Lombardía y Milán atravesada de intrigas palaciegas generadas por el siniestro Garibaldo y por Grimoaldo, quien destronó, con la ayuda de su hermano Gundeberto, al rey y, tan solo en apariencia, lo asesinó. El tiempo demostrará que el esposo no está muerto y que Rodelinda le será fiel, hasta el fin de los días.

La música de Händel se percibe, además de con los oídos, con el alma. Es por eso que por momentos los asistentes a la representación en el teatro Avenida tuvieron la ocasión de trasladarse emocionalmente a los ambientes cortesanos en los que transcurre la acción.

El renombrado mundialmente violagambista argentino Juan Manuel Quintana demostró una vez más, como ya lo había hecho en ocasión de las representaciones de “Agrippina” y de “L΄incoronazione di Poppea”, ser uno de los más capacitados directores de orquesta al concertar, de manera sobresaliente, la riqueza de matices que tiene la partitura barroca. Su profundo conocimiento del estilo quedó plasmado en el desempeño de cantantes e instrumentistas.
Como Rodelinda, la soprano chilena Claudia Pereira tuvo una destacada intervención y supo solucionar con soltura y dramaticidad contenida las exigencias de un personaje complejo. La contralto Evelyn Ramírez, en el rol de Bertarido, arrancó lágrimas a la mayoría de los presentes, incluido éste cronista, cuando con una de las voces más dulces escuchadas en los últimos tiempos, entonó la bellísima aria “Dove sei?…”, compuesta por Händel en su época para el castrato Senesino. El tenor Jaime Caicompai sorteó de manera admirable sus arias de bravura al encarnar a Grimoaldo, y el barítono Norberto Marcos se lució en lo vocal, además de volver a mostrar su notable histrionismo escénico como el pérfido y ambicioso Garibaldo. Otro tanto sucedió con la intervención de la mezzo platense Gabriela Cipriani Zec, quien se distinguió como Unulfo, el secreto amigo de Bertarido.

La puesta de Iván Alexandre, tal vez demasiado sobrecargada en gestos, sacó partido de la estupenda recreación escenográfica de Santiago Elder compuesta por decorados pintados y del delicado vestuario de Eduardo Lerchundi.
En definitiva una experiencia de altísimo nivel que esperamos vuelva a repetirse con otros títulos barrocos y similares exigencias artísticas.

Jorge Montiel

 

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