1965: La traviata

Nombre del espectáculo: LA TRAVIATA
Fecha de estreno: 26 Abril 1965

REPARTO
Anna Moffo
Carmen de la Mata
Sofía Luisa
Carlos Cossutta
Renato Sassola
Marcos Cubas
Gabriel Bacquier
Norberto Carmona
Africa de Retes
Raquel Zipris
Consuelo Ramos
Ernesto Gasco
Italo Pasini
Bruno Tomaselli
José Crea
Ricardo Yost
Juan Zanin
Mario Verazzi
Guerrino Boschetti
Virgilio Tavini

Libro: Francesco María Piave
Música: Giuseppe Verdi
Escenografía: Miguel Ángel Lumaldo
Vestuario: Eduardo Lerchundi
Coreografía: Jorge Tomin

ORQUESTA Y DIRECCION:
Orquesta Estable del Teatro Colón
Juan E. Martini
Manfredi Argento

REGIE
Cecilio Madanes

SALA
Teatro Colón

 

 

 

ELENCO

Directores de Orquesta: BRUNO BARTOLETTI, ANDRE CLUYTENS, JEAN FOURNET, FERDINAND LEITNER, JUAN EMILIO MARTINI, FERNANDO PREVITALI

Otros Directores: MANFREDI ARGENTO, ALDO BONIFANTI, HECTOR CARFI, ANTONIO TAURIELLO

Regisseurs: LOU BRUDER, MAURICE JACQUEMONT, CECILIO MADANES, ERNST POETTGEN, VIRGINIO PUECHER, ENRIQUE SIVIERI, DINO YANNOPOULOS

Director de Estudios: ROBERTO KINSKY

Director del Coro: TULIO BONI

Director Musical del Escenario: ENRIQUE SIVIERI

Jefe Técnico del Escenario: ARMANDO CHIESA

Ambientador y Jefe de Vestuario: ALVARO DURARONA Y VEDIA

Ayudante Director del Coro y Director del Coro de Niños: VALDO SCIAMMARELLA

Coreógrafos: JACK CARTER, HEINZ ROSEN

Ayudante Coreógrafo: JORGE TOMIN

Ayudante Director de Estudios: VICENTE LA FERIA

Apuntadores: CESAR CASALÉ, CLAUDIO GUIDI DREI

Escenógrafos y Figurinistas: HECTOR BASALDUA, LENI BAUER ECSY, ATTILIO COLONNELLO. LUCIANO DAMIANI, EKKEHARD GRUEBLER, SUZANNE LALIQUE, CECILIO E. LERCHUNDI, MIGUEL ANGEL LUMALDO, ROBERTO OSWALD, PAUL WALTER

Maestros Internos: MANFREDI ARGENTO, HECTOR CARFI, CESAR CASALE, BRUNO D’ASTOLI, JOSE R. ERQUICIA, JORGE FONTENLA, CLAUDIO GUIDI DREI, JACQUELINE IBELS, ARMANDO KRIEGER, VICENTE LA FERLA, ALCIDES LANZA, JORGE LECHNER, CARLOS MALLOYER, ALDO MONTANARI, JORGE ROTTER, ELVIO SUAREZ, ANTONIO TAURIELLO, MIGUEL A. VELTRI, CLAUDIO ZORINI

Sopranos: MARIA ALTAMURA, MARGOT ARRILLAGA, SILVIA BALEANI, SOFIA BANDIN, MARTA BENEGAS, LILIANE BERTON, INGRID BJONER, MONTSERRAT CABALLE, NINA CARINI, AMANDA CETERA, MARY COSTA, REGINE CRESPIN, OLGA CHELAVINE, CARMEN DE LA MATA, LYDIA DE LA MERCED, AFRICA DE RETES, HAYDEE DE ROSA, DENISE DUVAL, MARIA DEL CARMEN ECIGNARD, NANCY EDERY, AIDA FILENI, MYRTHA GARBARINI, ANDREA GUIOT, NILDA HOFMANN, GLADYS KUCHTA, EVELYN LEAR, CORRADA MALFA, LUISA MARAGLIANO, ANNA MOFFO, BIRGIT NILSSON, NORMA PALACIOS BERENSTEIN, CLAUDIA PARADA, CONSUELO RAMOS, NELLY ROMANELLA, PELLEGRINA ROSSI, SUSANA ROUCO, SUZANNE SAROCCA, JEANETTE SCOVOTTI, LUISA SOFIA, ELISABETH STEINER, MARIA ZIEGLER, RAQUEL ZIPRIS

Mediosopranos y Contraltos: LUISA BARTOLETTI, AMALIA BAZAN, HELENE BOUVIER, CARMEN BURELLO, ADRIANA CANTELLI, ISABEL CASEY, BIZERKA CVEJIC, TOTA DE IGARZABAL, ORALIA DOMINGUEZ, GRACE HOFFMAN, RUZENA HORAKOVA, GISELA LITZ, CARMEN MORRA, ZAIRA NEGRONI, SOFIA SCHULTZ, NOEMI SOUZA, IDA TERKIEL, MARIA TULY, TATIANA ZLATAR

Tenores: LUIS ALVA, ALVARO BANDINI, ENZO BETTI, CARLOS COSSUTTA, MARCOS CUBAS, NICOLAS CUTTONE, RATKO DELORKO, HUMBERTO DI TOTO, PER DREWSEN, ENZO ESPOSITO, NINO FALZETTI, SEBASTIAN FEIERSINGER, ERNESTO GASCO, CARLOS GIUSTI, ALBERT LANCE, HORACIO MASTRANGO, JOSE NAIT, ITALO PASINI, GABRIEL RODRIGUEZ, EDUARDO SARRAMIDA, RENATO SASSOLA, VIRGILIO TAVINI, RICHARD TUCKER, FRITZ UHL, DIMITER USUNOV, EUGENIO VALORI

Barítonos: GABRIEL BACQUIER, HECTOR BARBIERI, CASPAR BROECHELER, SESTO BRUSCANTINI, NORBERTO CARMONA, RICARDO CATENA, OSVALDO CESARI, JOSE CREA, DUILIO DE MATTHAEIS, GUI GALLARDO, CORNELL MACNEIL, GIAN-PIERO MASTROMEI, ANGEL MATTIELLO, GIUSEPPE TADDEI, BRUNO TOMASELLI, EBERHARD WAECHTER, RICARDO YOST

Bajos: JORGE ALGORTA, GUERRINO BOSCHETTI, FRANZ CRASS, VICTOR DE NARKE, PINO DE VESCOVI, GERAINT EVANS, EDUARDO FERRACANI, TULIO GAGLIARDO, JERONE HINES, ANDRES HUC SANTANA, FRITZ LINKE, WALTER MADDALENA, HANZ GUNTHER NOCKER, KUNIKAZU OHASHI, MARIO VERAZZI, WILLIAM WILDERMANN, JUAN ZANIN

Inspector del Elenco Artístico: EMILIO ALVAREZ

Nota: El Teatro Colón se reserva el derecho de modificar repertorio y elenco establecidos para la Temporada 1965.

 

AUTORIDADES
MUNICIPALIDAD DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

TEATRO COLÓN
TEMPORADA OFICIAL

Intendente Municipal: FRANCISCO RABANAL
Secretario de Cultura y Acción Social MANUEL A. SOTO

Consejo Directivo
Director General: JUAN P. MONTERO
Director Artístico: FERRUCCIO CALUSIO
Director Técnico: ROBERTO OSWALD
Director Administrativo: FRANCISCO DE LA FUENTE

El Teatro Colón se reserva el derecho de admisión y de modificar repertorio y elenco por razones de fuerza mayor.

 

FIGURINES

1. Tocados amigas de Violeta

31.6 x 48 cm
12.44 x 18.89 in

 

2. Mujer en el baile
Fotocopia color intervenida

28.5 x 18.7 cm
11.22 x 7.36 in

 

3. Violeta (ANNA MOFFO)
Fotocopia color

13 x 9 cm
5.11 x 3.54 in

 

4. Violeta (ANNA MOFFO)
Fotocopia color

13 x 9 cm
5.11 x 3.54 in

 

5. Violeta (ANNA MOFFO)
Fotocopia color

13 x 9 cm
5.11 x 3.54 in

 

6. Violeta (ANNA MOFFO)
Fotocopia color

13 x 9 cm
5.11 x 3.54 in

 

7. Violeta (ANNA MOFFO)
Fotocopia color

13 x 9 cm
5.11 x 3.54 in

 

8. Violeta (ANNA MOFFO)
Fotocopia color

13 x 9 cm
5.11 x 3.54 in

 

9. Torero
Fotocopia color

13 x  9 cm
5.11 x 3.54 in

 

10. Bailarina solista
Fotocopia color

13 x 9 cm
5.11 x 3.54 in

 

11. Violeta (ANNA MOFFO)
Fotocopia blanco y negro

27 x 19 cm
10.62 x 7.48 in

 

12. Violeta (ANNA MOFFO)
Fotocopia blanco y negro

28 x 21,5 cm
11.02 x 8.46 in

 

13. Violeta (ANNA MOFFO)
Negativo

27 x 19 cm
10.62 x 7.48 in

 

14. Violeta (ANNA MOFFO)
Negativo

27 x 19 cm
10.62 x 7.48 in

 

15. Violeta (ANNA MOFFO)
Negativo

27 x 19 cm
10.62 x 7.48 in

 

16. Violeta (ANNA MOFFO)
Negativo

27 x 19 cm
10.62 x 7.48 in

 

ESCENOGRAFÍA
Miguel Ángel Lumaldo

 

EN ESCENA

Puesta en escena: Madanes.

 

Anna Moffo y elenco.

 

Anna Moffo y Carlos Cossutta.

 

Anna Moffo y elenco.

 

Coro y Cuerpo de baile.

 

Escenografía: Lumaldo. Vestuario: Lerchundi.

 

Segundo Acto.

 

CONTRATO

MUNICIPALIDAD DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
TEATRO COLÓN

Entre el Teatro Colón, en adelante «el Teatro», representado en este acto por su Director General don Juan Pedro MONTERO, que constituye domicilio legal en la calle Cerrito 618, Capital y el Figurinista CECILIO EDUARDO LERCHUNDI, en adelante «el figurinista», que constituye domicilio legal en la calle Paraguay 2068, Capital, se conviene celebrar el presente contrato «ad-referendum» de la Intendencia Municipal de la Ciudad de Buenos Aires.

Art. 1º- “El figurinista” se compromete a realizar y posteriormente a entregar en la sede del Teatro Colón, los figurines para el vestuario para la realización de la ópera «LA TRAVIATA» de Verdi, entre el 10 de abril y el 10 de mayo de 1965.

Art. 2º- «El Teatro» retribuirá la labor del “figurinista» con la suma de MSN 125.000 (ciento veinticinco mil pesos moneda nacional) GLOBAL, que será abonada previa entrega de los figurines conformidad del Consejo Directivo, dentro de los tres días hábiles que siguen a la aprobación del presente contrato. Los figurines aludidos, quedarán de propiedad «del Teatro», el que podrá reproducirlos y utilizarlos en el futuro, sin que por ello «el figurinista» pueda reclamar compensación alguna.

Art. 3º- Queda expresamente convenido que serán a cargo exclusivo «del figurinista» todos los impuestos que en concepto de sellos, réditos o cualquier otro de carácter nacional, provincial o municipal tenga que abonar, obligándose a presentar en las oficinas que corresponda la documentación que se la exigiera sin derecho a reclamar compensación alguna.

Art. 4°- Si «el figurinista» no cumpliera normalmente sus compromisos quedará a su cargo la prueba de que no es culpable de tal incumplimiento . En tales casos “el Teatro” queda facultado para adoptar las siguientes decisiones: a) rescindir el contrato si la imposibilidad «del figurinista» durase más de quince días; b) prorrogar el Vencimiento del presente contrato per un término no mayor de quince días, sin variar el monto de la retribución estipulada.

Art. 5⁰- “El figurinista» se obliga formalmente a cumplir y respetar, aparte de las prácticas teatrales todas las disposiciones disciplinarias y reglamentarias existentes o que dicten las autoridades «del Teatro”.

Art. 6º- «El Teatro» podrá invocar como caso fortuito o de fuerza mayor que lo autoricen a rescindir el presente contrato sin responsabilidad alguna, los que así sean considerados como de uso y costumbres teatrales y especialmente: cierre de la Institución por orden superior, estado de sitio, guerra o movilización, epidemias y otras calamidades públicas, interrupción de servicios marítimos, aéreos o ferroviarios, huelga general, moratorias o suspensión de pagos de depósitos bancarios, incendio o destrucción parcial o total y otras causas que impidan su normal funcionamiento.

Art. 7°- El incumplimiento de cualquiera de las disposiciones que emanan del presente contrato, será motivo suficiente para que «el Teatro» por su sola decisión y sin necesidad de ningún trámite judicial y con el solo requisito de una comunicación escrita pueda rescindir inmediatamente el contrato, sin tener derecho «el figurinista» a indemnización.

 

//alguna. Sin perjuicio de la rescisión prevista precedentemente, el incumplimiento por «el figurinista» de cualquiera de las disposiciones que emanan del presente contrato, autoriza «al Teatro» por su sola decisión, a imponer «al figurinista» multas que pueden elevarse en conjunto hasta el cincuenta por ciento (50%) de la retribución estipulada en el Art. 2°- «El Teatro» se reserva el derecho de iniciar las acciones judiciales pertinentes para resarcirse de los perjuicios que tal determinación le originare.

Art. 8º- Por cualquier diferencia en la aplicación o interpretación de las cláusulas precedentes o en caso de controversias que se suscitaren por causas imprevistas, las partes se someten desde ya, a la jurisdicción de las Tribunales Nacionales de la Capital Federal.

Ninguna modificación o añadidura que se hiciera en el presente contrato tendrá valor, si no fuera expresamente salvada con la firma de la autoridad que representa «al Teatro». Previa lectura y ratificación se firman dos ejemplares de un mismo tenor y un solo electo, en Buenos Aires, a los veinticuatro días del mes de marzo de 1965. –

Art. 2°: sobreraspado «mil pesos moneda nacional) GLOBAL» VALE.
Art. 5º: sobreraspado “del Teatro” VALE.

Firmantes: Eduardo Lerchundi
Arq. Juan P. Montero, Director General Teatro Colón

 

PRENSA

Revista Talía
1965

TEATRO COLÓN
Hace 34 años
parece ayer…

TRAVIATA

Con gran expectativa -casi diríamos con ansias-, era esperada la iniciación de la temporada lírica 1965. La presentación de una Traviata siempre es recibida más que favorablemente por nuestro público, lo que, evidentemente, las autoridades del Colón saben muy bien, y mucho más aún si ella es cantada por una Anna Moffo de bien ganados laureles, un Cossutta en pleno ascenso y la hasta hace poco absolutamente inesperada “régie” de Cecilio Madanes. El público respondió como se esperaba y colmó el teatro hasta sus más recónditos rincones.

Pero vayamos por partes.

Juan Emilio Martini, responsable máximo de la presentación, hombre de reconocida exquisitez musical y buen gusto lírico, nos puso ante una versión que poco difiere de lo que tradicionalmente se espera de la producción verdiana. Condujo la orquesta con precisión, tal vez con demasiado vigor. Que la orquesta del Colón cubra a los cantantes es cosa conocida; que haga desaparecer del oído del espectador una voz como la de Cossutta en partes de fuerza, nos parece una exageración.

Y ya que hablamos de Cossutta, permítasenos la falta de cortesía de anteponerlo a la protagonista femenina. Carlos Cossutta es, sin ningún lugar a dudas, el tenor de más relieve de nuestro país. Su voz -espléndida, brillante, aunque aún con vestigios de su vieja escuela de barítono- puede catalogarse entre aquellas que se oyen con verdadero placer y no se olvidan fácilmente, pero esa yoz, e incluso su personalidad misma, no son de ninguna manera las apropiadas para componer musical y temperalmente el Alfredo. Aclaremos. La versión de Cossutta fue correcta, musical y vocalmente. Correcta para su voz, para lo que sabemos que ella puede dar. Demasiado fuerte, demasiado dramática, en una palabra, Alfredo Germont es un papel que le queda vocalmente «chico» a Carlos Cossutta. Él no tenga, tal vez, toda la culpa de su inclusión. Pero sí de que su media voz no sea lo que cabía esperar.

Anna Moffo: la «brillante», la «simpatiquísima», la excelente actriz. Todos los calificativos pueden llegar a agotarse hablando de ella. Las comparaciones son odiosas pero en este caso necesarias. La notamos más apagada vocalmente con respecto a su última presentación, en el año 1960, en esta misma ópera. Su voz, su fioritura y, sobre todo, su vocalización, no son todo lo perfectas que se puede pedir. Al mismo tiempo, la encontramos más madura, más cantante, más actriz. Nos regaló un “Addio del passato» de los que son difíciles de olvidar. Fue ovacionada y con razón, dejándonos sólo una pequeña duda: ¿no se estará terminando para Anna Moffo su carrera como lírico-ligera?; ¿no será hora de que se dedique exclusivamente a óperas un poco más fuertes? El tiempo dirá si tenemos razón.

Gabriel Bacquier compuso un Germont que no sale de lo tradicional. Debe ser muy difícil encontrar el barítono adecuado para este papel, ya que, si bien no se re quiere gran caudal ni gran brillantez vocal, es necesario que se oiga. Nos parece que para cubrir un papel como lo cubrió Bacquier -correcto pero sin brillar, ajustado pero de escasos recursos vocales, aunque con impecable acento italiano- no había ninguna necesidad de ir a buscarlo al extranjero.

Carmen de la Mata mejorando anteriores presentaciones; correctos en sus papeles Raquel Zipris, Ernesto Gasco, Bruno Tomasee lli y Ricardo Yost, que «no molestaron» con su presencia, lo cual constituye en sí un elogio dado el alto nivel de esta presentación.

Juan Zanin, Virgilio Tavini y Guerrino Boschetti encarnaron, respectivamente, los papeles de Grenvil, Giuseppe y el Mayordomo, demasiado pequeños para ensayar un juicio.

Cecilio Madanes y su equipo «Caminito» han sido expresamente dejados para el final porque merecen un comentario aparte.

Modernizar una obra escrita a mediados del siglo XIX no es evidentemente una tarea imposible. Se poda y se arregla Shakespeare con rotundo éxito desde hace tiempo. Pero modernizar una ópera del siglo XIX es tarea un poco más compleja. Las imposiciones de la música, las acotaciones del autor, y, sobre todo, el «tempo» del espectáculo, son elementos que se tornan sumamente difíciles, cuando no imposibles, de alterar. Intentos no muy lejanos (recordemos la «Tosca» de Tito Capobianco en el Argentino de La Plata) fueron fracasos rotundos (con sus adictos, por supuesto).

Cecilio Madanes y su gente -Miguel An gel Lumaldo en la escenografía y Eduardo Lerchundi, vestuario-, encararon la tarea con elogiable seriedad y buen gusto. Eligieron época, adecuaron nuevas escenografías y nuevos vestuarios a una idea general de presentación que no estaba muy lejos de la perfección: corpóreos perfectos, escenas claras, a plena luz cuando era necesario, usando en todo momento de las maravillas técnicas que el teatro brinda, moviendo los personajes con soltura, con verdadero sentido teatral, con ideas nuevas (la «tarjeta postal» de la presentación, por ejemplo).

Madanes, en síntesis, defraudó y deleitó. Defraudó a todos aquellos que esperaban encontrar en la publicitada «régie» lo revolucionario, lo polémico, lo distinto, lo de avanzada, lo (y que nos perdonen) «snob». Deleitó a aquellos que supieron comprender lo que Madanes comprendió: comprendió que modernizar puede querer decir teatralizar, usar con magia todos los elementos humanos y técnicos con que se cuenta, buscar la explicación lógica a los movimientos y los gestos. Si hubiera tenido el tiempo suficiente para lograr todo esto con el coro, su trabajo podríamos catalogarlo de monstruoso. Señores Madanes, Lumaldo y Lerchundi, bienvenidos a la escena lírica.

Acotaciones marginales: la mansión de Flora, ¿no es demasiado «versallesca»? Al fin, arias cantadas con la protagonista sentada o moviéndose por el escenario con toda libertad en contraposición a un tieso Bacquier y un, a ratos, inmóvil Cossutta. Gustamos del fogoso abrazo de los enamorados pero tres repeticiones del mismo en idéntica posición nos parece algo reiterado. La escenografía del segundo acto, esa contraposición de arcadas coloniales con muebles de época, nos llamó la atención. Reconoiendo que también nos llamó la atención, favorablemente, copas con líquido adentro, plantas y una cantidad de elementos que «ambientan» la obra y le quitan vetustez. Finalmente, una palabra sobre la juventud de la pareja: hace real el idilio y no cuesta creerlo cómo acontece cuando lo encarnan otoñales cantantes.

Fuera de toda acotación: director, «régisseur», escenógrafo, bocetista, protagonista masculino, todos argentinos. ¿No es motivo de orgullo?

Enrique Bassi

 

PRETE PRESSE
6 Mai 1965

AINST UND GEISTESLEBEN

,,LA TRAVIATA»

COLON

Um einer ,,Traviata» willen reisst sich im allgemeinen nie mand ein Bein aus. Denn nach einer weitverbreiteten Ansicht ist das angeblich unkompli zierte Werk eine Aufgabe für den ,,nachdirigierenden» Haus kapellmeister und einen Hilfs regisseur aus der Nachwuchs klasse. Dog haben sich die Ding von geändert. Ein Vorgang grosser Tragweite, die Uebertragung künstlerischer Ansuche und Masstäbe vom Seehauspiel auf die Musikbüh ne, erstreckt sich bereits auf die kulinarische Gesangsoper. Nach wie vor sollen Stimmen bewundert werden, doch wird der singende Schauspieler, der Charakter gefordert. Die Zeit der Diven mit 100 kg Lebend gewicht (ohne ,,Emballage») ist hoffentlich endgültig vorbei und ein Heldentor, der nichts weiter kann, als das hohe C schmettern, macht schwerlich noch Karriere.

Es lässt sich nicht leugnen, dass das dramatische und thea tralische Gehäuse das die kostbaren Schätze der Tra viata»-Musik Verdis ein. schliesst, von der Zeit schwer mitgenommen wurde und dass dessen praktiche Verwendung heutzutage äusserste Vorsicht verlangt. Nur mit feinstem Kunstverstand darf man an das altmodische und kaum och brauchbare Bühnengebil de herantreten, jeder Schritt muss von feinstem Taktgefühl kontrolliert werden. Die rou tinären Methoden der Inszenie rung versagen ebenso, wie die der landläufigen Opernthea tralik. Die Verzauberung lässt sich einzig durch eine im Or chester und auf der Bühne sublimierte Realisierung be wirken

Wenn auch ein solches idea les Optimum vorgestern nicht durchaus erreicht werden konnte, so ist diese Auffüh rung dennoch in mancher Hin sicht zu rähmen und erhob sich wesentlich über jenes irr tümlich als ,,Tradition» getarn te Mittelmass, das sich mit besonderer Vorliebe a. italie nischen Repertoireopern ver sündigt.- Toscanini sagte ein mal, dass die ,,Traviata» gut zu spielen, nicht leichter sei, als Beethoven…

Der Dirigent Juan Emilio Martini brachte nicht allein das lyrisch-melodische Ele ment, sondern auch die drama tische Seite der Partitur zu ef fektvollem Ausdruck, der. manchmal allerdings durch ein sparsames Anziehen des Tem pos und der Dynamik an Inton sität gewonnen hätte. Für die Neuinszenierung hatte man erstmals den, dank seinen be deutenden Leistungen an an deren Bühnen (z. B. ,,El Cami nito») löblich bekannten Ceci lio Madanes herangezogen. Ob wohl Stoff und Handlung im konkreten Falle der Verwirk lichung revolutionärer Moder nisierungstendenzen keine Handhabe bieten, präsentierte sich die Regie von der alten Schablone weitgehend befreit und setzte zahlreiche neue Ak zente. In ihrem Bestreben wurde die Spielleitung von

 

MUSIK FÜR HEUTE
Rechtsfakultät: 21 Uhr 30 LRA-Orchester unter Antonio Tauriello: Argentini sehe Kompositionen.

 

den neuen, sehr schönen Bühn nenbildern von Angel Lumaldo bestens unterstützt. Auch die von Cecilio E. Lerchundi ent worfenen Kostüme, deren Pracht sich besonders an der Hauptdarstellerin manifestierte trugen wesentlich suellen Erbauung bei.

Eine Ohren- und Augenweide war die Violetta der Italo amerikanerin Anna Moffo, deren hiesiges Debüt in der gleichen Rolle (1960) zu Prognosen einer glanzvollen Karriere berechtigte, die sich inzwischen erfüllt haben. In den verflossenen fünf Jahren künstlerisch gereift, dürfte diese, dem kanonischen Alter glücklicher weise noch sehr ferne Sängerin als Traviata, im harmonischen

Zusammenwirken von Gesang, Spiel und Bühnener scheinung, heute kaum eine Kcnkurrenz zu fürchten haben. Sie weiss ihren glockenreinen, warmen Sopran mit kultiviertem Geschmack zu veredeln, stellt zwischen Verdis psycholosch nellhöriger Partiturur der ihr zugrundeliegenden ,,Kameliendame» von Dumas jun die Kontakte in wechse’nd erhellter Sinnfälligkeit her. Als Musiktheater, das sich gleichermassen an das Gefüh! wc an den Verstand wendet, en rollt Anna Moffo, die neber Stimme und Schönheit auch Intelligenz als Naturge schenk empfangen hatte (diese Dreieinigkeit ist nicht immer anzutreffen…), das Schicksal der Violetta Valéry, einer Kurtisane im Paris Zweiten Kaiserreiches, die, des von selbstloser Liebe ergriffen, sich aus dem goldenen Käfig käufliche Liebe retten wollte und dies nicht durfte.

Gesanglich ausgezeichnet und überzeugend in der Darstellung, agierte der Tenor Carlos Cossutta als Alfredo. Mit Recht hat sich diesem jungen Argentinier das Tor zu einer internationalen Laufbahn schon geöffnet. Einen weichen, sypathischen Pére-Noble Bariton liess der hier debütierende Gabriel Baccquier als Vater Germont hören in Haltung und Geste ein Aristokrat vom Scheitel bis zur Sohle. In gefälliger Weise trat Carmen de la Mata als Flora in Erscheinung, lobenswert unter allen Aspekten Raquel Zipris (Annina), zufriedenstellend Juan Zanin (Dr. Grenvil), Ernesto Gasco, Bruno Tomaselli, Ricardo Yost, Guerrino Boschetti, Virgilio Tavini- Der Chor (Tullio Boni) sang tadellos, wie immer.

In der Tanzszene fanden die Primaballerina Norma Fontenla und das Ballettkorps, in ansprechender Choreographie von Jorge Tomín, allgemeines Wohlgefallen.- Stürmischer Beifall bei offener Szene und nach den Aktschlüssen, sowie zahlreiche Vorhänge» nach dem Finale gaben dem Beginn dieser Spielzeit alle Attribute eines grossen Erfolgs, der sich nicht minder deutlich vor dem Bühneneingang kundtat: eine geballte Menge autogrammhei schender Enthusiasten liess sich vom strömenden Regen nicht abhalten, geduldig auf das Erscheinen der Kamelien dame» nebst Anhang zu war ten…

A – y

,,Traviata» Wiederholungen

Die vom Publikum mit aus serordentlich begeistertem Bei fall aufgenommene Auffüh rung der Verdi-Oper ,,La Tra viata» wird morgen um 21 Uhr (ausser Abonnement), kom. menden Sonntag um 17 Uhr (im Abonnement), Mittwoch den 12. (ausser Abonnement), Samstag den 15. (im Abonne. ment) und Mittwoch den 19. ausser Abonnement in glei cher Besetzung der tragenden Rollen, wiederholt.

(Kunst-Fortsetzung auf Seite 10)

 

TRADUCCIÓN
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PRENSA PRETE
6 Mayo 1965

AINST Y VIDA ESPIRITUAL

LA TRAVIATA

Colón

Por el bien de una «Traviata» nadie se rasga una pierna en general. Según una opinión generalizada, el trabajo supuestamente sencillo es una tarea para el maestro de capilla de la casa «posterior a la dirección» y un director asistente de la clase prometedora. Las cosas de perros han cambiado. Un proceso de gran importancia, la transferencia de exigencias y estándares artísticos del Seehauspiel al escenario musical, se extiende ya a la ópera vocal culinaria. Las voces aún deben ser admiradas, pero el actor cantante, el personaje, es desafiado. Es de esperar que la época de las divas con un peso vivo de 100 kg (sin «embalaje») finalmente haya terminado y un gol heroico que no puede hacer nada más que golpear la C alta apenas está haciendo carrera.

No se puede negar que el estuche dramático y teatral que encierra los preciosos tesoros de la música «Traviata» de Verdi, fue muy desgastado de vez en cuando y que su uso práctico hoy en día requiere extrema cautela. Aproximación a la estructura escénica anticuada y apenas utilizable, cada paso

debe ser controlado con el mejor tacto. Los métodos rutinarios de estadificación

Estos fracasan tanto como los de los teatros de ópera populares. El encantamiento solo se puede lograr a través de una realización que se sublima en la orquesta y en el escenario.

Incluso si no fue posible alcanzar un óptimo ideal anteayer, esta actuación debe enmarcarse en algunos aspectos y se eleva significativamente por encima de la mediocridad erróneamente disfrazada de «tradición» que es particularmente aficionada a una. Óperas de repertorio italiano pecado .- Toscanini dijo un a veces que tocar bien la «Traviata» no es más fácil que Beethoven…

El director Juan Emilio Martini no solo puso en expresión efectiva el elemento lírico y melódico, sino también el lado dramático de la partitura, el. a veces a través de un

El endurecimiento económico del tempo y la dinámica habrían ganado en entonación. Por primera vez, Cecilio Madanes, quien fue loablemente conocido gracias a sus importantes logros en los escenarios (por ejemplo, «El Caminito»), se utilizó para que la nueva producción no ofreciera ningún apalancamiento, la dirección se presentó en gran medida liberada de la antigua. plantilla y establecer numerosos acentos nuevos

 

MÚSICA PARA HOY
Facultad de Derecho: 9:30 p.m. Orquesta del LRA a cargo de Antonio Tauriello: Argentini
ver composiciones.

 

el nuevo, muy hermoso Bühn fotografías de Angel Lumaldo bien apoyado. También el por Cecilio E. Lerchundi ent disfraces arrojados, cuyo Particularmente espléndido en el Actriz principal manifestándose te contribuyó significativamente edificación suellen.

Una blancura de oídos y ojos. de era la Violetta del Italoestadounidense Anna Moffo, deren debut local en el mismo chen Rolle (1960) sobre pronósticos una carrera glamorosa justificado que mientras tanto se han reunido. En lo perdido artístico durante cinco años madurado, esto, el kaedad nonic más feliz cantos sabios aún muy distantes rin como Traviata, en la harmonía tintineo

Trabajando juntos de Cantar, actuar y actuar en el escenario. aparentemente casi ninguno hoy Temer la competencia. Ella conoce sus campanas puras cálida soprano con kultivier para refinar el gusto tentador, posa entre el psicópata de Verdi puntuación lo sch sin orejas eres el subyacente «Dama de las camelias» de Dumas jun los contactos en wech

Sentido iluminado aquí. Como teatro musical que igualmente al sentimiento! el inodoro se vuelve hacia la mente, inscribe a Anna Moffo, la no Sobre la voz y la belleza también la inteligencia como cosa natural regalo había recibido (el esta trinidad no esta en mer encontrado …), el Destino de Violetta Valéry, una cortesana en Paris Segundo Imperio, el de embargado por el amor desinteresado, sal de la jaula dorada

Quería guardar el amor en venta y esto no estaba permitido. Singingly excelente y convincente en el Darstel Pulmón, actuó el tenor Carlos Cossutta como Alfredo. Correctamente tengo a este joven más pequeña la puerta de entrada a un internacional carrera se abre. Un suave, sy1 patético barítono Pére-Noble deja que el aquí debute Gabriel Baccquier como padre Germont escuchar en postura y gemierda un aristócrata tel a la suela.

A favor De una manera muy de moda entró Carmen de la Mata como flora en apariencia, encomiable entre todos los Aspekdiez Raquel Zipris (Annina), satisfactorio Juan Zanin (Dr. Grenvil), Ernesto Gasco, Bruno Tomaselli, Ricardo Yost, Guerrino Boschetti, Virgilio Tavini-The Choir (Tullio Boni) cantó impecablemente, como siempre.

En la escena de baile encontraron Prima bailarina Norma Fontenla y el cuerpo de ballet, en Coreografía parlante de Jorge Tomín, satisfacción general. Tormentosos aplausos en la escena abierta y tras el final del acto, así como numerosos telones «tras el cierre, dieron al inicio de esta temporada todos los atributos de un gran éxito, que no fue menos evidente frente a la entrada del escenario: una concentrada La lluvia torrencial no impidió que la multitud de entusiastas que pedían autógrafos esperaran pacientemente la aparición de la dama camelia y su acompañante …

A – y

 

«Traviata «repite

La representación de la ópera de Verdi «La Tra viata», que fue recibida con gran entusiasmo por el público asistente, será mañana a las 21 horas (excepto abono), el próximo domingo a las 17 horas (abono), miércoles 12 (excepto abono), Sábado 15 (en abono) y miércoles 19, salvo abono con el mismo elenco de protagonistas.

(Continuación del arte en la página 10)

 

La Prensa
6 Mayo 1965

«LA TRAVIATA» EN EL TEATRO COLÓN: LÚCIDO COMIENZO DE TEMPORADA

LA TRAVIATA

(…)

Por cuanto hace a particularidades y a valores, nada habría agregar a cuanto es notorio y unánimemente reconocido, más allá de posiciones subjetivas que no pueden hacer al nudo de tales cuestiones.

«La traviata” es un «clásico» del teatro musical cantado, con respecto de cuya ubicación y de los alcances no cabría ni siquiera suponer la posibilidad de mutaciones. Y tan firme como posición en el panorama mundial de la lírica, se nos muestra su arraigo sobre los públicos, inconmovible a través de lugares y generaciones.

 

La versión

Fue una versión brillante, en lineas generales, acentuadas por el acierto -la magnifica protagonista en primer lugar- con que algunos de los elementos llamados a actuar cumplieron su cometido, puede que un tanto diluidas por la relative paciencia de otros, la que el teatro Colón presentó en esta velada inaugural.

Ante una sala por todos conceptos impresionante, en la que no quedó lugar disponible -se nos dice que hubo demanda para cuando menos otro tanto de concurrentes- y que en casi todos sus aspectos dio la evidencia de que los buenos tiempos de la opera pueden muy bien prolongarse en el no poco desasosegado clima de nuestros días. Como prueba del atractivo y de la vigencia de un género que mucho representa en los dominios del mejor arte y al que en más de una ocasión se ha querido -reconozcamos que con suma ligereza- ver declinante, el hecho merece ser anotado.

 

 

Una espléndida Violeta

Anna Moffo había sido protagonista de la anterior reedición porteña de «La Traviata». Ha vuelto a serlo de la presente, de manera que confirma en un todo su posición entre las grandes figuras líricas de la actualidad y sitúa su concepción de Violeta Valery -hagamos a un lado comparaciones inoperantes-entre aquellas que los anales de la opera se encargan de registrar y conservar como logros cabales.

Para ello, para esta personificación inteligente, a un tiempo madura y lozana, refinada sin sofisticaciones se han sumado, en armoniosa coincidencia, todos los factores necesarios. Desde la musicalidad natural y el talento escénico sutilmente cultivado, hasta la posesión de un valioso patrimonio sonoro elemento incuestionablemente básico e irreemplazable- y la posesión de atributos físicos, realmente excepcionales. Anna Moffo revivió al famoso personaje con un enfoque actual que no contradice nada de aquello que es legítimamente tradicional.

Con un buen gusto que no permitió el menor desliz, sin dejar nada librado al azar, pero haciendo que todo pareciera natural y espontáneo. En su canto, apenas velado en un comienzo, pero muy luego afirmado, hubo cosas hermosísimas -haremos gracia de terminologías técnicas- que se concretaron en una real lección de auténtico “bel canto», donde no resultaría nada fácil señalar culminaciones y su desempeño tuvo la consistencia y el relieve que una enjundiosa representación en prosa requeriría. ¿Qué más cabría agregar?

 

Los restantes intérpretes

Carlos Cossutta fue el Alfredo Germont de esa singular «dama de las camelias». Es un cantante notablemente dotado, cada una de cuyas presentaciones ha venido dando evidencia de una voz destinada a tener dimensión internacional, y que la tiene ya en buena medida. Y que como tal, habrá menester de una orientación segura que tienda, mediante una sabia administración de medios y actuaciones, al perfeccionamiento, la depuración del material ya la obtención de cuantos recursos hacen al completo actor-cantante que los tiempos actuales piden. Su Alfredo mostró un caudal sonoro poderoso, que tiende a lo dramático, y que unido al vigor del físico y a peculiaridades temperamentales, hace pensar en un Otelo para futuro no lejano. Cossutta cantó con generosidad, con expresión comunicativa, aun cuando… como actor se mantuvo, en general vehemente, dentro lo discretamente convencional.

El barítono, Gabriel Bacquier, puso de manifiesto una voz estimable, ni particularmente amplia ni excepcionalmente bella, que maneja con buena escuela. Es un intérprete sobrio, que canta y se mueve con distinción, pero con expresión limitada, tanto en lo vocal como en lo escénico.

Carmen de la Mata puso al servicio de Flora, señalaremos una modestia casi sin variante, por momentos excesiva, como común denominador. Producto, quizás, en algún caso, de no muy buen tino en la distribución de partes.

En la concertación musical del espectáculo, el maestro Juan Emilio Martini, profesional ampliamente conocido en nuestro medio reafirmó aptitudes y modalidades con respecto de las que repetidamente se ha escrito. Con conocimiento de la partitura y empeño evidente, mantuvo a su orquesta en el plano de discreta y pulcra acompañante.

Hubo por parte de los Instrumentistas un desempeño honorable, y por el del coro, preparado por Tullo Boni, la necesaria relevancia sonora.

Jorge Tomin fijó para las danzas que deben fundamentarse en el fragmento quizá más flojo de la partitura movimientos adecuados, que un grupo de bailarines encabezado por la excelente Norma Fontenla expuso con propiedad.

 

La «régie»

Por tanto tiempo relegada -por cierto que erróneamente-, la dirección escénica de las operas ha pasado de un tiempo a esta parte a un primer plano que ha hecho del «régisseur» el gran divo del espectáculo, en el plano que antaño ocuparon la «prima donna» y el tenor. Al deseo de dar realce y novedad a esa faceta de la representación operística ha debido obedecer el trasplante al escenario lírico -tantas veces, aquí inclusive, en manos de inexpertos advenedizos- de directores procedentes del teatro hablado o del cine, que a veces han acertado y a veces no.

En estos últimos casos -con la música como víctima propiciatoria- es muy probable que a causa del fracaso se debiera a Ignorar que existe un «tempo de opera», muy distinto del teatral y del cinematográfico. La inteligencia y la sensibilidad de Cecilio Madanes, llevado por el teatro Colón a ampliar el ámbito de su actividad directiva, impidieron caer en el error. Madanes se supo situar en el lugar preciso y con firmeza. No olvidó en momento alguno que tenía que vérselas con una ópera, y con una ópera tradicional.

Al frente de un equipo que se integró con el escenógrafo Miguel Angel Lumaldo y el modista Eduardo Lerohundi, abordó el cometido con ideas claras, personales y lógicas. Concibió la escenificación de «La Traviata” como un daguerrotipo en cuatro secciones y recurrió a una tonalidad castaño-sepia, empleada en bien estudiada escala de matices. Apeló a las luces con tino, con arte muy seguro, y movió a la gente en forma que denotaba un acuerdo muy sagazmente logrado entre los deseos y las posibilidades.

(…)

El primer acto cuya continuidad no se vio quebrada, Madanes supo estilizar sin desvirtuar.

Los decorados ambientaron adecuadamente la acción, como parte Integrante de un conjunto coherente, y el vestuario contribuyó en no pequeña medida -haremos excepción con el atuendo de la protagonista, en el acto tercero a nuestro parecer poco fino- a una grata impresión plástica de conjunto, en la que podrá objetarse, aun reconociéndose cuánto contribuyó a crear una atmósfera, el el riesgo de monotonía que la ausencia de contrastes colorísticos pudo acarrear, y también ciertos conceptos sobre estilo (decorado del acto segundo).

Cecilio Madanes ha entrado con buen pie en el resbaladizo campo de la ópera. Cabe, por lo tanto, desear que su contacto con la ópera, con el teatro Colón prosiga.

 

NOTA: (…) Ilegible en el original.

 

Clarín
Opina: Música

CON BRILLO Y ESTILO FUE OFRECIDA “LA TRAVIATA” EN EL COLÓN

Con la primera representación de «La traviata», de Verdi, tuvo comienzo la temporada lírica invernal en el teatro Colón. Por muchas razones fue un comienzo auspicioso y respondió a la expectativa que había suscitado.

Aparte de otras virtudes intrínsecas, «La traviata» exhibe, en el conjunto de la producción verdiana, la muy importante de ser lo que podría llamarse una obra de estilo. Pocas de Verdi la superan en ese aspecto. En ella no importa tanto una suma de aciertos como la unidad de su linea musical, la coherencia y la continuidad de su lenguaje dramático.

Este logro es, para nosotros, el más importante en la versión que juzgamos, y por lo mismo que no es el más espectacular ni resulta de la actuación de un elemento aislado de la representación nos complace ponerlo de resalto. Muchas “Traviatas” inolvidables para los melómanos lo han sido merced a la interpretación descollante de una Violeta y un Alfredo excepcionales, que llegaban a disimular la penuria del resto.

Esta vez hubo, por fortuna, una Violeta y un Alfredo de gran relieve, pero el nivel de calidad de la representación no estuvo librado a su exclusiva presencia, aunque ésta fuera de importancia fundamental. El mérito de esta comprobación debe ser computado, insistimos, en la fecunda labor de equipo, presente-aunque invisible- detrás de cada escena y de cada uno de sus detalles.

En buena hora, lo visual fue decidido antes por el buen gusto que por la profusión. Puesto que en ese plano trabajaron en unidad Cecilio Madanes, director de escena, Miguel Angel Lumaldo, escenógrafo, y Eduardo Lerchundi, figurinista, cabe mencionar elogiosamente a los tres como autores de un ambiente que no olvidó nada de lo que podía evocar una época, pero no se detuvo en el detalle de anticuario ni en la copia rutinaria. Desde que se abrió la cortina Inicial se pudo esperar con tranquilidad lo que vendría después: el acierto fue patente y nada lo amenguó en el curso de la representación.

Anna Moffo, como muchas otras cantantes de categoría internacional, había traído su propio vestuario, pero después de apreciar el que se le ofrecía decidió adoptarlo. Es un indice.

 

 

La Nación

EL RETORNO DE ANNA MOFFO

ANNA MOFFO EN BUENOS AIRES

Pedro Montero, el director del Teatro Colón, besa la mano de la «prima donna» Anna Moffo, que está interpretando «La Traviata”.La Moffo deslumbró a los argentinos con su figura esbelta y su agraciado rostro. Pocas veces Violeta, la heroína de «La Traviata», fue representada por una cantante que amén de tener una voz maravillosa posee una figura de modelo.

 

En su reaparición en el teatro Colón, donde debutó en 1960, Anna Moffo vuelve a encarnar el papel de Violeta Valery en «La Traviata» de Verdi. Aquí se la ve en una escena del primer acto.

 

El brindis.

 

VERSIÓN CINEMATOGRÁFICA
Un año después de su estreno en Buenos Aires, se realiza en Roma una película que incluyó también a Anna Moffo como protagonista.

 

ENTREVISTA
Eduardo Lerchundi
Junio, 2018

REGRESO AL TEATRO COLÓN Y ANNA MOFFO

 

REENCUENTRO CON ANNA MOFFO EN NUEVA YORK

 

Programa de mano del MET: Pagliacci.

 

Programa de mano del MET: Grabaciones de Anna Moffo.

 

VESTUARIO

 

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