1944: La farsa del Licenciado Pathelin

Nombre del espectáculo: LA FARSA DEL LICENCIADO PATHELIN
Fecha de estreno: 1945

REPARTO
Leopoldo Torres Aguerro
Leopoldina Schicht
José M. Duval
Luis V. Ceriani Martini

Autor: Anónimo
Traductor: Rafael Alberti
Escenografía: Cacho Carcavallo
Diseño de vestuario: Eduardo Lerchundi
Producción: Teatro de Bellas Artes

DIRECCIÓN
Cecilio Madanes

SALA
Teatro Presidente Alvear

 

EN ESCENA

Leopoldo Torres Aguero interpretando a Pathelin.

 

PRENSA

Escena de «La farsa del licenciado Pathelin», representada en el Presidente Alvear por el conjunto Teatro Experimental de Bellas Artes.

«LA PHARSE DU MAITRE PATHELIN»

PATHELIN, TEOBALDO, GUILLERMITA

De la fotografía superior: Estos modelos de la ropería perteneciente al misterio medioeval «La puarse du maitre Pathelin», llevada a escena por el Teatro de Bellas Artes en el Teatro Presidente Alvear, fueron diseñados por E. Lerchundi, profesor de pintura.

Los personajes son Pathelin (Leopoldo Torres Aguero), Guillermina (Leopoldina Schicht) y Teobaldo (Jose M. Doval)

 

Claro está que el mérito corresponde en su mayor parte al Teatro Experimental de Bellas Artes. El espectáculo anoche brindado justifica su denominación, pues conjugó muchas sugestiones de hechizo en torno a la obra de encanto, desde los hermosos trajes sobre dibujos de Eduardo Lerchundi hasta los decorados evocadores debidos a F. A. Carcavallo, sin olvidar la música de arpa del siglo XV grabada por Marcel Grendjany.

Sin olvidar tampoco a la interpretación en sí, ajustada y movida. El director del conjunto reservóse el papel del comerciante, Leopoldo Torres Agüero encarnó con vivacidad al «licenciado», José M. Doval al pastor que bala como uno de sus corderos -valiéndose de ellos para engañar al resto de los personajes-, y Luis V. Ceriani Martini fue un «juez» muy «responsable», como cuadraba a su investidura… El único papel femenino fue desempeñado dentro de la armonía general, por Leopoldina Schicht.

 

TESTIMONIO
CECILIO MADANES

“Empecé en 1943. Yo era alumno de la Escuela Prilidiano Pueyrredón, y con mis compañeros de Bellas Artes, en lugar de la fiesta de la primavera, decidimos montar una obra. En mi casa se leía “Sur”, la revista de Victoria Ocampo; la recibían mis hermanas, “las intelectuales” y yo descubrí una obra anónima La farsa del Licenciado Pathelin, que me pareció muy divertida.

Apareció sin acotaciones, totalmente anónima, traducida por Rafael Alberti y María Teresa León, y decidí elegirla para representarla en el Teatro Presidente Alvear. Antes de hacerse el espectáculo se organizó un conjunto de croquis, en los que estudiantes dibujaron a Mecha Quintana o a Renata Shottelius, y otros bailarines, con lo que recolectamos el dinero que nos permitió hacer la puesta. Fue la primera vez que hice teatro, ya que nunca antes lo había hecho.

Preparé la obra con unos amigos míos, hoy casi todos famosos: Cacho Carcavallo hizo la escenografía, Lerchundi el vestuario, Torres Aguero el papel protagónico.

La carátula de los programas de la primera función en el Teatro Alvear eran originales de Spilimbergo, Raquel Forner, Berni, y costaban cinco pesos cada uno. Esa noche me di cuenta de que algo pasaba conmigo: en la platea estaba lo más selecto del ambiente artístico, de la pintura y la plástica, y nadie se rió ni me silbó. Por el contrario, todos aplaudieron.”

 

TESTIMONIO
Eduardo Lerchundi
Mayo, 2018