1955: El curandero

Nombre de la película: EL CURANDERO
Fecha de estreno: 25 Agosto 1955

REPARTO
Mario Soffici
Élida Gay Palmer
José de Ángelis
Jorge De La Riestra
Florindo Ferrario
Carmen Giménez
Pilar Gómez
Ubaldo Martínez
Duilio Marzio
Fernanda Mistral
Carmen Monteleone
Jorge Morales
Jesús Pampín
Mario Perelli
Bernardo Perrone
Carlos Rivas
José Ruzzo
Blanca Tapia
Osvaldo Terranova
Mirtha Torres

Guión: Joaquín Gómez Bas, José Ramón Luna, Arturo Lorusso (según su obra)
Sonido: Mario Fezia, Alejandro Saracino
Fotografía: Alfredo Traverso
Montaje: José Cardella
Escenografía: Gori Muñoz
Vestuario: Eduardo Lerchundi
Producción: Mario Soffici

DIRECCIÓN
Mario Soffici

PRODUCTORA
Cinco Cinematográfica

 

CRÉDITOS

 

EN ESCENA

Mario Soffici y Elida Gay Palmer.

 

Elida Gay Palmer y Duilio Marzio.

 

Fernanda Mistral y Élida Gay Palmer.

 

José Ruzzo y Mario Soffici.

 

Fernanda Mistral y Carlos Rivas.

 

Élida Gay Palmer y Duilio Marzio.

 

Mario Soffici y Ubaldo Martínez.

 

Elida Gay Palmer, Fernanda Mistral.

 

Tencha Bauzá y Mario Soffici.

 

PRENSA

 

Radiofilm
24 Agosto 1955

Síntesis novelada del film

«EL CURANDERO»

Sello: Cinematográfica Cinco
Dirección: Mario Soffici
Libro: Joaquín Gómez Bas, José Ramón Luna, Wimpi, Arturo Loruso

REPARTO
Don Pedro: MARIO SOFFICI
Elena: ELIDA GAY PALMER
Marta: FERNANDA MISTRAL
Dorita: MIRTA TORRES
Carlitos: CARLOS RIVAS
Mario: DUILIO MARZIO
Jorge: JORGE MORALES
De Marsico: UBALDO MARTÍNEZ
Doctor Ramírez: JOSÉ DE ANGELIS
Fiscal: FLORINDO FERRARIO

1. En un pueblo del norte del país se desarrolla esta historia aunque, en realidad, los episodios que se suceden podrían ocurrir en cualquier lugar del mundo. «Los misachicos» bajan camino del valle, esperanzados, siguiendo a San Roque, patrón de los enfermos. La fe impulsa y sostiene a esa gente. La multitud pasa ordenadamente frente a la farmacia y en medio de ella, en un sillón de ruedas, inválida, avanza una joven, Elena, recién llegada al pueblo.

2. El coche de ruedas es empujado por su hermana Marta. El dueño de la bicicletería, Mario, se ha quedado inmediatamente prendado de la bella inválida; el romance entre ambos fue en aumento y así también la insistencia del joven para que Elena visite a «Don Pedro del agua fría», como lo llaman sus enemigos, pues los tiene. Don Pedro es un hombre que lucha para ayudar a sus semejantes, alentándolos y aconsejándolos siempre con inteligencia y sensatez.

3. Así, poco a poco, la gente buena del pueblo se dirige a él en busca de consuelo para mitigar sus dolores, recibiendo recetas que cumple al pie de la letra. Ese es Don Pedro, «el curandero», per seguido implacablemente por el médico del pueblo, el doctor Ramirez y de muy cerca por las autoridades que nunca le habían podido probar actividades ilegales. Don Pedro se resignaba a la amarga injusticia, amaba a sus semejantes e idolatraba a su hijo Carlitos.

4. Carlitos estudiaba medicina en Buenos Aires y en las vacaciones iba a visitar a su padre y a Dorita, su hermana adoptiva, con la que noviaba secretamente. Ambos querían, ignorando Don Pedro ese hecho y muchas veces Dorita había rogado para que se le dijera la verdad, openiéndose Carlitos, que prefería esperar. Tenía un motivo especial, pues esa dilación favorecía sus planes de «galán» con las otras jóvenes del pueblo, que aceptaban halagadas sus atenciones.

5. Como en toda población chica, la voz corrió. Don Pedro había mejorado a la jovencita porteña, Elena y de todas partes acudía la gente, atraída por el milagro. Brujos curanderos le rogaban que les enviara clientes, con el consiguiente asombro y estupor de Don Pedro. A todo ello se agregó algo que emocionalmente abatió a Don Pedro: por boca de Dorita se enteró de las relaciones que mantenía su hijo Carlitos con ella, y eso terminó por anonadarlo.

6. Cuando va a recriminar a Carlitos, que llega borracho a su casa, éste se ríe de su padre, quien lo abofetea y lo deja partir sin despedirse. Pero durante la ausencia del muchacho, ocurre lo que mucho tiempo los enemigos de Don Pedro han deseado. Uno de los pacientes, víctima de un mal incurable, fallece y se achaca la culpa a Don Pedro, realizándose el juicio ante el pueblo en pleno que rebosaba la capacidad del Tribunal, a la espera del veredicto.

7. Don Pedro asiste en silencio, sufriendo por esa gran injusticia. Algunos declaran a favor y otros en contra. En medio del juicio llega Carlitos, quien viene a rogar a su padre que haga por salvarse y Don Pedro, por la felicidad de su hijo arrepentido, por la de Dorita y por la de los demás, por hacer justicia, se paró ante el Tribunal y comenzó a hablar en medio de un silencio expectante. Todos, anhelantes, deseaban escuchar su palabra sabia y humana.

8. Y el pueblo en pleno reconoció que Don Pedro había triunfado, estallando la gente en vítores para el que durante tanto tiempo habían llamado «Don Pedro el curandero». Y como broche final y en premio a sus virtudes, fue elegido para ejercer la presidencia del club local, a cuyo frente haría ahora milagros, haciendo que los niños crecieran en un medio a salvo de todo mal ejemplo, de todo sentimiento falso e impuro. Bien y justicia eran su norte.

 

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TESTIMONIO
Eduardo Lerchundi
Abril, 2018